Las organizaciones siempre han contado con alguna forma
de sistema para registrar, procesar, almacenar, recuperar y presentar información
sobre sus operaciones y actividades, hasta no hace mucho lo hacían
casi exclusivamente para fines presupuestarios o estadísticos. Durante mucho
tiempo, la idea de que la información es más que el mero mantenimiento de
registros parecía extraño a la mayoría de las personas no así a los directivos y administradores responsables. Desde hace un tiempo las organizaciones han advertido que la información es un activo sumamente valioso. La calidad
de las instancias de decisión a nivel directivo, de las cuales depende su éxito,
está directamente relacionada con la calidad de la información con la que se
cuenta.
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